Hoy
era nuestro último día completo en la isla y la idea era pescar con
anzuelo para poder cenar junto con los amigos que habíamos conocido
estos días los peces que agarráramos.
Por
la mañana temprano vino a buscarnos Vianca que había pedido permiso
en el colegio para librar hoy. Junto con dos amigos catalanes de
Vianca y nuestros amigos Moiko y Mike, fuimos preparando todo lo
necesario para un día de pesca y nos pusimos en camino.
Parece
ser que para tener un buen día de pesca hace falta que el viento, la
marea y las corrientes sean propicias. Pues hoy no las tuvimos de
nuestro lado. Anduvimos todo el día cambiando los lugares de pesca
a lo largo de toda la isla con la intención de probar cuál era el
lugar mas adecuado para pescar. Al final del día apenas teníamos
tres peces para la docena de personas que nos íbamos a juntar por la
noche. Por lo menos nos fuimos bañando en diferentes pozas que
encontramos a nuestro paso.
Viendo
el resultado de nuestro trabajo, decidimos recurrir al supermercado y
comprar carne para poner junto con los tres peces en la parrilla. De
esa manera cenamos todos los que nos juntamos entorno a la mesa de la
última noche: la tía Sara y sus hijas (Vianca, Janet y Ariki) con
los maridos e hijos, Moiko y Mike y nosotros tres. A pesar de estar
cansados compartimos con gusto esos momentos entorno a la mesa.
Momentos que se suman a la lista de experiencias especiales que
durante esta semana hemos tenido la suerte de vivir.

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