sábado, 20 de agosto de 2016

Alguien que vuelve. Algunos que siguen.





La noche fue corta pues al llegar al colegio ya era tarde y teníamos que hacer varios asuntos en el ordenador y cenar. Pero esta mañana el taxi nos esperaba hacia las 8.40 de la mañana para llevarnos al aeropuerto. Hoy despedíamos a unos de los tres viajeros que ponía rumbo a casa: agur Grego (espectacular)!







Poco después de comer nuestro viaje continuaba rumbo norte para conocer la  última zona del país que deseábamos ver: Atacama. Hacia las 5 de la tarde y tras una buena sesión de turbulencias, aterrizábamos en un pequeño aeropuerto en la mitad del desierto. Antes de aterrizar, y desde el avión, no se veía nada más que tierra y arena ocre. Desde allí una furgoneta compartida nos acercó a San Pedro de Atacama donde nos alejaremos en las últimas cinco noches por Chile.





Por todo el camino no hemos visto más que paisajes areniscos y áridos por momentos llanos y, en ocasiones, con grandes montañas. Todo bajo un cielo azul despejado de nubes.










San Pedro es un pueblo preparado para los turistas lleno de tiendas de recuerdos, restaurantes, bares, tiendas de alimentación y, sobre todo, agencias de viajes. Unas pocas calles sin asfaltar, llenas de tierra y con casas de adobe donde las temperaturas durante el día llegan a los 25 grados y durante la noche se desploman rondando los cero.







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